Las estelas son monumentos funerarios que señalan un lugar de enterramiento o un lugar donde ocurrió una muerte.
Las denominaciones que reciben del euskera, hilarri (piedra de muerto) , harri gizona (hombre de piedra) o ilargi (luna-luz de muerte) ilustran los tres aspectos tratados por los estudiosos: su material pétreo que perdura en el tiempo, su forma humana esquematizada y la relación astral de su decoración. La preponderancia de unos aspectos sobre otros es, todavía hoy, objeto de debate.
Aunque su forma más generalizada es la discoidea compuesta por un círculo de piedra, bien arenisca, caliza o mármol, sobre una base que se clava en la tierra, también las hay rectangulares y antropomorfas.
La mayoría llevan grabados o incisiones, representaciones humanas o animales, inscripciones o motivos decorativos que pueden ser variados: geométricos, astrales, cruciformes y florales.
La colección de estelas del Museo San Telmo está compuesta por más de 80 piezas, procedentes del País Vasco y zonas limítrofes. Por su variedad tipológica y su amplia cronología - de épocas prerromanas hasta finales del siglo XIX - constituyen una excepcional muestra del arte funerario.